Ella estaba embarazada, pronto habría de tener bebes, y nosotros habríamos de cuidarlos, así de pequeños, así de queridos. Fueron casi dos meses los que estuvo en ese estado, y ya se veía venir. Yo de alguna u otra manera, pensaba que algún día ya no estaría, pero no pensé que fuese tan pronto, bajo esas circunstancias. Si tan solo no se hubiese acostumbrado a salir demasiado, si hubiera permanecido.
Pero ya han pasado cinco días y Selma no ha regresado, y no me gusta pensar que esté muerta, o que quizá ya haya dado a luz, o lo que sea, más todo esto resulta tan probable. Aqui ya se siente su no presencia, su ausencia. Aunque en un principio fue no aceptada, ahora la extrañan, ahora quisieran que regresara. Será que se cansó de esta casa, de estas personas, será que quería abortar y no habría podido vivir con la culpa, bajo nuestras miradas sentenciantes. O quizá era ninfómana y se fue a la vida fácil, a vivir de un lado a otro, de un sexo a otro. O será que fue a buscar a su madre, de la que fue separada a temprana edad, será que en estos momentos la busca.
Pobre Selma, si los gatos hablaran, yo le hubiera preguntado que queria, y se lo hubiera dado, con tal de que no se fuera.